7 de marzo de 2013

No funciona.


No.

No funciona.
Darle aire boca a boca a los recuerdos:
No les devuelve la vida.
Más bien la quita.

4 de marzo de 2013

Los muertos no hablan.

Los muertos no hablan.
No al menos hasta cae la noche.
El insomnio.
Y los quizás y
los "y si"
se clavan en la almohada.

Los ojos rojos
en la penumbra,
hasta que 
de nuevo vuelve el alba
quemando la mirada
con el "qué me importa"
de la salida del sol.

¡De verdad que por una cabeza
pierdes la tuya!
¡O hasta tres!
¡Grande Gardel!

¡Poneme otra!
¡Cantemos hasta el amanecer!

30 de octubre de 2012

Qué más da.


      No es bueno pensar demasiado, no es saludable hacerlo; es mejor actuar que pensar, porque actuar cansa y no te deja pensar. 

Despierto.

Con las ansias rotas de seguir
poso el pie izquierdo sin variar
y se hunde en todo eso
que entre buenos días
intento olvidar.
Cobarde.

Cada día, el izquierdo.
Hasta que el derecho
tiene ganas de despabilarse
y cuando no,
vago sin querer
temblando.

Despierto queriendo no 
dormir.
Duermo queriendo no 
despertar.
Y la línea entre ambas cosas
la marcas tu, que te miro
con los ojos cerrados
(Y si estás cerca:
Con una pizca de sudor y
la pasión entreabierta
desacomodamos el
nido de uno,
que nunca somos dos)
o con los ojos abiertos
también
(Testificándote,
mi sueño entero,
al despierta tararearme
la canción de tu amor...)


29 de octubre de 2012

Una cosa más.


        - Una cosa más...- susurró como estirando el tiempo con su temblorosa y arrugada boca - Procura siempre guardar las mejores palabras para las personas que valoras. No vaya a ser que lo último que les dijiste se vuelva lo último que habrán leído o escuchado... No vaya a ser que lo último que les dijiste sea una tortura para ti al final...- Y entonces lo vi bajando las cortinas del gran teatro que nos ofreció a todos los que estuvimos con él.        
        

        Comenzó otro día, pero otro día como ningún otro, porque el anterior no se repetirá para mi o para él jamás.

25 de octubre de 2012

Lluvia.


Llueve. Ahora llueve.
Purifica
En vano.
Enjuaga el chubasco el maquillaje
mal puesto de avenidas vacías
escurriendo tintes negros.
Afeita la suciedad
de la estirpe,
pero vuelve a brotar.
Otra vez.
Va a dar a quien sabe donde.
Como yo.
Que no sé a donde iré a dar.
Tampoco.

Ser una gota.
Evaporarme.
Flotar algodonoso queriendo sanar
lo que se proyecta debajo o ser nube y
llorarme de nuevo.

Limpia todo.
Menos a mi.
Muerto.
Que no soy nada.
En un ciclo sin fin.
Vacío.




Labios.

Simplemente
entinta mi boca
con sabores que
te tatúen en ella. 

Porque:
No me bastan tres te quiero juntos.
Y no sobran tres besos separados.
Pero y ni con eso bastará,
porque no quiero que se sequen.
Que sean como rocío
y mantengan fresco
nuestro
diluvio.

Es que:
Saben tan bien.
Saben amables
cuando me dibujan
figuras que sólo respiran en ti,
planetas para mi.

Pero no me basta.
No me basta.
Nunca me basta.
Y eso que...


P.d: El retrato es de mi autoría también :).


23 de octubre de 2012

Besos.

       No es más bello el beso que el instante previo a darlo: La voluntad misma del querer. En ese efímero momento se haya la esencia misma del beso. Quien sabe si me equivoco en esto, pero siempre veneraré ese instante tanto como el previo a hacer el amor...

                           

Nosferatu moderno.

       - No, no  importa. No importa a cuantos les succione la sangre por día, ya de por si caminan como yo: Muertos. Sombras difusas que se entremezclan con el montón. - dijo mientras sorbía pausadamente un líquido rojizo que se precipitaba hacia abajo, hacia el labio que quien sabe cuantas veces habría probado la piel ajena.
        "No importa a cuantos les de en la cara los rayos del sol si se ocultan del mismo por la resaca del mundo con el montón. Sonó casi hasta poético, ¿no? Así es, por eso cometí esos actos tan desagradables, es casi poético. De hecho les hice un favor. Dijo uno de ustedes alguna vez que lo mejor que le puede suceder a un ser humano es nacer y lo segundo mejor, morir inmediatamente..., algunos se demoran demasiado, yo acelero el proceso para los que no creo que merecen continuar respirando. Eso es todo."

       El detective lo observaba con recelo de arriba a abajo. Era un hombre cualquiera, se podía confundir con quien fuera. Cabello castaño oscuro peinado con algo de gel hacia un lado, barba de un par de días que le sentaba, hay que admitirlo, bastante bien haciéndolo parecer más maduro de lo que ya de por sí era. Vestido con un elegante traje negro azabache, aún más oscuro y tenebroso que la mismísima noche en esos días que las estrellas parecen estar durmiendo egoístamente sin prestar su luz. Así era el sujeto al que interrogaba. Poseía algo, ese algo que no lo dejaba en paz, le robaba los nervios. Le recordaba a alguien, ¿pero a quién?

       - ¿Eso es todo detective O'Lack? - Susurró viperinamente el acusado sin desprender sus penetrantes ojos de su amenaza.
       - Sí. Es su declaración acerca del móvil que motivó a actuar de tan espantosa manera, hematófago de tercera. Acompáñeme a la jefatura, por favor - Le espetó el detective O'Lack sin muchos miramientos más notando la furia contenida que se originaba en el interior de los ojos de su presa al llamarle tan despectivamente.
       - ¡¿Hematógafo de tercera dice usted?! - gritó el sujeto con una risa exageradamente macabra.
       - ¡Silencio! ¡Andando!
       - Como usted quiera, pero la noche no acaba aún y a la Tierra le queda girar más para que amanezca, bueno, si es que amanece - dijo el hombre mientras reposaba la copa en la mesilla.
       - ¿Si es que amanece qué o quién? - inquirió O'Lack.
       - Quien sabe...Quien sabe... - respondió lentamente el acusado mientras saboreaba pausadamente el aroma del aire y la sangre en los recién crecidos colmillos de su boca.


22 de octubre de 2012

Sin querer mirar más.


Siempre yendo...
y siempre viniendo
entre olas,
como cerrando y abriendo
los ojos rápidamente
sin querer mirar
más.

Mece el mar 
el olvido de quienes
en él naufragaron...
y las lágrimas
del cielo que solloza
las desdichas de un mundo
ya muerto.



20 de octubre de 2012

Toc toc, toc toc.

En mi ausencia,
deja caer los párpados
y apaga el mundo;
tócate el pecho
y siente dos leves golpecillos:
Toc toc.
Dos como uno. Uno mío y otro tuyo
y otro par mío.
Ahí estaré. Siempre.
(Hasta en la noche,
cuando toque necio a tu reino
sin querer salir de ahí jamás)


Toc toc.
Entro con gusto,
pero no me permitas salir tan lejos luego,
que si hallo una vasta floresta
la quiero andar contigo y si me pierdo
(Porque sólo me se el mapa
de tu abdomen de arriba abajo)
quiero que sea a tu lado.

Toc toc.
Entro con gusto,
pero no me dejes ir tan lejos luego,
que si me vuelvo loco
en este laberinto cotidiano
(Si no es que ya mi juicio
quedó enterrado entre tus caderas)
quiero que seamos locos juntos y lanzar
cohetes a la luna para que caigan
pedacitos salados de ella y
comérnoslos como lo hacemos con
nosotros antes de que nazca
otro día entre gotas de sudor.

En mi ausencia,
deja caer los párpados
y apaga el mundo;
tócate el pecho
y siente dos leves golpecillos:
Toc toc.
Y si los escuchas con atención dirán:
Te amo, te amo.



18 de octubre de 2012

Diente de león.

Cuantas ganas de cortar el tallo
o disfrazarme de 
diente de león
que besa el céfiro húmedo,
húmedo como rocío
que no haya otro abrigo
que yo y me precipita
contra el suelo sin dejarme
volar:
Como los besos del mundo
que no me dejan
huir.
¡Qué pesados son!



16 de octubre de 2012

¿Quién? ¡¿Quién?!

Quién entendería que ahora mis ojos
desayunan quimeras, al mis párpados
abrirse, masticar, cerrarse y tragar.

De día y noche
enfermo.

Cada vez pesa más la cruz a cargar.
Porque se agota a gotas mi sangre rota
que agonía solloza sin parar.

Rescátame
del cetrino infierno .

Y riego los augurios que sembré sobre
frías y rojas cenizas con la esperanza
de que un fénix vuelva a nacer.

Porque transido
me desvanezco...

15 de octubre de 2012

Entre cráneos: En la calle.

      Aborrezco transitar por aquí. Ese maldito llanto del chello siempre me desquicia, pero es como si sólo yo lo pudiese percibir. En la cara del "artista" callejero no hay ninguna impresión, ni una sola, es como si le hubiesen limado la emotividad de lo que interpreta (Eso no arte). Es un dúo terrible y el público fantasmal que se sienta al lado a escucharlo parece estar sumido en un trance (Aunque así están todos: En trance).
      La ciudad apenas respira. No hay mucha brisa entrando a su cuerpo, pero la suficiente como para no asfixiarse por completo. Es casi un horno fundiendo sueños frustrados de todos los que nacimos aquí y sé que allá, no, ahí no, allá, más al norte de todo, aún con gélidos veranos e inviernos por igual, es lo mismo. ¿Cómo lo sé? Porque se le nota en los ojos a las bandadas que vuelan hacia allá y vuelven aquí al final: Nadie escapa de donde cree que es su nido, aunque hay quienes lo logran y se sienten con libertad de gobernarse a si mismos, pero no, aún no, aún son dependientes del cielo, de las nubes, de las tormentas, del clima, de todo por igual y del resto de la bandada que dejaron atrás también...
      Me quedaré aquí un rato hasta que el día se vuelva a dormir. Este hotel de mala muerte quizás me siente bien para recargar las pilas, porque eso somos, pilas. ¿Acaso no lo sabían? Bueno, ahora lo saben. Me arrecostaré en la cama. Que hedor tan nauseabundo llega a mis sentidos, pero no únicamente es mi sudor, sino el de la bandada de pilas oxidadas en general...
   
      Hasta mañana.


Nada.

     ¿Y luego? Sí, eso, ya lo sé y tu también, pero ¿después? Nada. Eso suponía. ¿Ni todo? No. Todo es nada y nada es todo. Todo comienza en la nada y nada se vuelve al final...Lo único que podría parecer importar es el punto medio y no siempre, porque: Hay demasiados puntos medios.