Esa noche, limpiando vestigios añejados e inútiles de su habitación para aliviar el insomnio, abrió el armario y halló una vieja colonia de vidrio verde.
Estaba vacía, pero aún despedía algo de su esencia.
Se la llevó lentamente a la nariz esperando que no sucediera lo que temía y así ocurrió.
Cuando la sostuvo de nuevo en su mano su rostro apareció reflejado, pero no el de él:
Sino el de ella.
Mostrando entradas con la etiqueta Microrrelato. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Microrrelato. Mostrar todas las entradas
30 de diciembre de 2013
29 de octubre de 2012
Una cosa más.
Comenzó otro día, pero otro día como ningún otro, porque el anterior no se repetirá para mi o para él jamás.
23 de octubre de 2012
Nosferatu moderno.
- No, no importa. No importa a cuantos les succione la sangre por día, ya de por si caminan como yo: Muertos. Sombras difusas que se entremezclan con el montón. - dijo mientras sorbía pausadamente un líquido rojizo que se precipitaba hacia abajo, hacia el labio que quien sabe cuantas veces habría probado la piel ajena.
"No importa a cuantos les de en la cara los rayos del sol si se ocultan del mismo por la resaca del mundo con el montón. Sonó casi hasta poético, ¿no? Así es, por eso cometí esos actos tan desagradables, es casi poético. De hecho les hice un favor. Dijo uno de ustedes alguna vez que lo mejor que le puede suceder a un ser humano es nacer y lo segundo mejor, morir inmediatamente..., algunos se demoran demasiado, yo acelero el proceso para los que no creo que merecen continuar respirando. Eso es todo."
El detective lo observaba con recelo de arriba a abajo. Era un hombre cualquiera, se podía confundir con quien fuera. Cabello castaño oscuro peinado con algo de gel hacia un lado, barba de un par de días que le sentaba, hay que admitirlo, bastante bien haciéndolo parecer más maduro de lo que ya de por sí era. Vestido con un elegante traje negro azabache, aún más oscuro y tenebroso que la mismísima noche en esos días que las estrellas parecen estar durmiendo egoístamente sin prestar su luz. Así era el sujeto al que interrogaba. Poseía algo, ese algo que no lo dejaba en paz, le robaba los nervios. Le recordaba a alguien, ¿pero a quién?
- ¿Eso es todo detective O'Lack? - Susurró viperinamente el acusado sin desprender sus penetrantes ojos de su amenaza.
- Sí. Es su declaración acerca del móvil que motivó a actuar de tan espantosa manera, hematófago de tercera. Acompáñeme a la jefatura, por favor - Le espetó el detective O'Lack sin muchos miramientos más notando la furia contenida que se originaba en el interior de los ojos de su presa al llamarle tan despectivamente.
- ¡¿Hematógafo de tercera dice usted?! - gritó el sujeto con una risa exageradamente macabra.
- ¡Silencio! ¡Andando!
- Como usted quiera, pero la noche no acaba aún y a la Tierra le queda girar más para que amanezca, bueno, si es que amanece - dijo el hombre mientras reposaba la copa en la mesilla.
- ¿Si es que amanece qué o quién? - inquirió O'Lack.
- Quien sabe...Quien sabe... - respondió lentamente el acusado mientras saboreaba pausadamente el aroma del aire y la sangre en los recién crecidos colmillos de su boca.
"No importa a cuantos les de en la cara los rayos del sol si se ocultan del mismo por la resaca del mundo con el montón. Sonó casi hasta poético, ¿no? Así es, por eso cometí esos actos tan desagradables, es casi poético. De hecho les hice un favor. Dijo uno de ustedes alguna vez que lo mejor que le puede suceder a un ser humano es nacer y lo segundo mejor, morir inmediatamente..., algunos se demoran demasiado, yo acelero el proceso para los que no creo que merecen continuar respirando. Eso es todo."
El detective lo observaba con recelo de arriba a abajo. Era un hombre cualquiera, se podía confundir con quien fuera. Cabello castaño oscuro peinado con algo de gel hacia un lado, barba de un par de días que le sentaba, hay que admitirlo, bastante bien haciéndolo parecer más maduro de lo que ya de por sí era. Vestido con un elegante traje negro azabache, aún más oscuro y tenebroso que la mismísima noche en esos días que las estrellas parecen estar durmiendo egoístamente sin prestar su luz. Así era el sujeto al que interrogaba. Poseía algo, ese algo que no lo dejaba en paz, le robaba los nervios. Le recordaba a alguien, ¿pero a quién?
- ¿Eso es todo detective O'Lack? - Susurró viperinamente el acusado sin desprender sus penetrantes ojos de su amenaza.
- Sí. Es su declaración acerca del móvil que motivó a actuar de tan espantosa manera, hematófago de tercera. Acompáñeme a la jefatura, por favor - Le espetó el detective O'Lack sin muchos miramientos más notando la furia contenida que se originaba en el interior de los ojos de su presa al llamarle tan despectivamente.
- ¡¿Hematógafo de tercera dice usted?! - gritó el sujeto con una risa exageradamente macabra.
- ¡Silencio! ¡Andando!
- Como usted quiera, pero la noche no acaba aún y a la Tierra le queda girar más para que amanezca, bueno, si es que amanece - dijo el hombre mientras reposaba la copa en la mesilla.
- ¿Si es que amanece qué o quién? - inquirió O'Lack.
- Quien sabe...Quien sabe... - respondió lentamente el acusado mientras saboreaba pausadamente el aroma del aire y la sangre en los recién crecidos colmillos de su boca.
15 de octubre de 2012
Entre cráneos: En la calle.
Aborrezco transitar por aquí. Ese maldito llanto del chello siempre me desquicia, pero es como si sólo yo lo pudiese percibir. En la cara del "artista" callejero no hay ninguna impresión, ni una sola, es como si le hubiesen limado la emotividad de lo que interpreta (Eso no arte). Es un dúo terrible y el público fantasmal que se sienta al lado a escucharlo parece estar sumido en un trance (Aunque así están todos: En trance).
La ciudad apenas respira. No hay mucha brisa entrando a su cuerpo, pero la suficiente como para no asfixiarse por completo. Es casi un horno fundiendo sueños frustrados de todos los que nacimos aquí y sé que allá, no, ahí no, allá, más al norte de todo, aún con gélidos veranos e inviernos por igual, es lo mismo. ¿Cómo lo sé? Porque se le nota en los ojos a las bandadas que vuelan hacia allá y vuelven aquí al final: Nadie escapa de donde cree que es su nido, aunque hay quienes lo logran y se sienten con libertad de gobernarse a si mismos, pero no, aún no, aún son dependientes del cielo, de las nubes, de las tormentas, del clima, de todo por igual y del resto de la bandada que dejaron atrás también...Me quedaré aquí un rato hasta que el día se vuelva a dormir. Este hotel de mala muerte quizás me siente bien para recargar las pilas, porque eso somos, pilas. ¿Acaso no lo sabían? Bueno, ahora lo saben. Me arrecostaré en la cama. Que hedor tan nauseabundo llega a mis sentidos, pero no únicamente es mi sudor, sino el de la bandada de pilas oxidadas en general...
Hasta mañana.
14 de octubre de 2012
Entre cráneos: En la capital.
¡Vaya lugar al cual vine a nacer! Tan descolorido para mí mientras a los demás los maravillan las nuevas pantallas holográficas que colocan en lo alto de las tiendas de segunda…Colores que preferiría poder evitar observar para no vomitar; se te clavan en las pupilas como agujas y te perforan el cráneo causando severos dolores de cabeza durante semanas.
A donde quiera que transites en este sitio lo verás todo de idéntico tono, no importa el ángulo. Mires a donde mires hallarás personas, mas no humanidad; la humanidad ya dejó de ser hace mucho tiempo atrás, lo que quedan son vestigios de una especie que ya no evoluciona, la ciencia, la tecnología los ha convertido en las mismas máquinas copiosas que manipulan con equivalente ilusión. Hay cosas curiosas aquí claro está, aunque igual de inútiles y vanas, como los nuevos dispositivos móviles con los cuales puedes transmitir emociones.
Aquí es así. Nada tiene valor, sólo somos baterías y nos reemplazan a voluntad. Los ricos creen ser amos de un mundo que con una sacudida los puede mandar al otro barrio, pero nada pasa. Nada cambia. No me atrevo a acabar con mísera existencia porque aún queda en mi interior un rastro de curiosidad acerca de cómo va a acabar todo, porque el final esta cerca; ese último capítulo que tanto anhelo llegar a leer con mis ojos está tan cerca que hasta en el viento se puede palpar…Y seguiré esperándolo con ansias.
A donde quiera que transites en este sitio lo verás todo de idéntico tono, no importa el ángulo. Mires a donde mires hallarás personas, mas no humanidad; la humanidad ya dejó de ser hace mucho tiempo atrás, lo que quedan son vestigios de una especie que ya no evoluciona, la ciencia, la tecnología los ha convertido en las mismas máquinas copiosas que manipulan con equivalente ilusión. Hay cosas curiosas aquí claro está, aunque igual de inútiles y vanas, como los nuevos dispositivos móviles con los cuales puedes transmitir emociones.
Aquí es así. Nada tiene valor, sólo somos baterías y nos reemplazan a voluntad. Los ricos creen ser amos de un mundo que con una sacudida los puede mandar al otro barrio, pero nada pasa. Nada cambia. No me atrevo a acabar con mísera existencia porque aún queda en mi interior un rastro de curiosidad acerca de cómo va a acabar todo, porque el final esta cerca; ese último capítulo que tanto anhelo llegar a leer con mis ojos está tan cerca que hasta en el viento se puede palpar…Y seguiré esperándolo con ansias.

15 de junio de 2012
Nosferatu.
"Y ese fue el año en que las cosechas de los viñedos acabaron siendo degustadas con sabor coagulado y rojizo...Al final no había más vino ni sidra de algún sabor, pero sí suficiente sangre como para abastecer a los pocos que sobrevivieron" - Brindaron melódicamente las rebosantes copas como era la tradición y cada uno se fue a su ataúd. Ya era muy tarde; el sol se comenzaba a asomar.
26 de mayo de 2012
Luna.
Me pregunto
cuántas veces la luna
se habrá tapado los ojos
evitando ver lo que hay
debajo.
En lo personal,
siendo ella,
preferiría volverme
siempre hacia el otro
lado....
- Me niego a ver más lágrimas de sangre brotar... - Sollozó la luna y la tierra le respondió:
- Mírame de noche, así no notarás mis cicatrices, sentiré tu luz sobre mi piel y te podré contemplar con claridad.
Desde entonces dicen no podemos vislumbrar bien a la luna de día y se esconde al amanecer, pero de noche brilla como nunca para alegrar a la Tierra en su desolación...
7 de enero de 2012
Vive por ti.
Otro ocaso, repleto de nubarrones como la gente de trajes grises en la calle, azota la ciudad en la que emulo ser un fantasma. Me levanto de mi banca preferida, aquella que parece ser mi lecho, pues deseo dar algunos pasos bajo la lluvia que apenas está naciendo y discurre por doquier. Me sincero al decir que me agrada sentirla sobre mi rostro, fría, porque se asemeja a la temperatura habitual de mi piel..., de todo mi pálido cuerpo desde hace poco. Mi pasatiempo hoy no es más que observar a las ajetreadas almas encerradas en esos contenedores con cientos de formas, corriendo a mi lado hacia sus hogares, hacia sus seres amados. ¿Y yo? Yo me dirijo a dónde la lluvia parezca avanzar, voy a ningún sitio, porque no soy un hombre digno de ver el cielo azul una vez más.
Nunca supe qué era la felicidad con exactitud, siempre fue para mi un concepto muy vago y ambiguo, asi que escojo ese tema como monólogo existencial y continuo con mi diligencia en solitario, pensando que será ser feliz y vivir por alguien. Mi paso es algo resbaladizo y frágil, no me adapto a esta nueva forma, pero prosigo andando viendo como el tiempo se detiene y se fuga entre mis manos, siendo testigo de como mi vida pasa y yo sin haber hecho algo importante aún...
La brisa del viento de pronto se hace presente, casi como un regalo y me susurra al oído que soy su alma gemela. Ahora no estoy tan sólo, poseo ya dos compañeros: la lluvia y el viento... nuestras tres existencias que la gente ignorará por siempre..., pero un murmullo más se genera desde las oquedades de mí ser, retumba fuertemente y me exclama:
- "Vive por ti" - dice aquella voz y seguidamente tomo una honda bocanada de este gélido aire invernal, suspiro y digo irónico:
- ¡Y que lo digas!, pero...¿quién diría que ayer fue mi funeral...?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




