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15 de octubre de 2012

Entre cráneos: En la calle.

      Aborrezco transitar por aquí. Ese maldito llanto del chello siempre me desquicia, pero es como si sólo yo lo pudiese percibir. En la cara del "artista" callejero no hay ninguna impresión, ni una sola, es como si le hubiesen limado la emotividad de lo que interpreta (Eso no arte). Es un dúo terrible y el público fantasmal que se sienta al lado a escucharlo parece estar sumido en un trance (Aunque así están todos: En trance).
      La ciudad apenas respira. No hay mucha brisa entrando a su cuerpo, pero la suficiente como para no asfixiarse por completo. Es casi un horno fundiendo sueños frustrados de todos los que nacimos aquí y sé que allá, no, ahí no, allá, más al norte de todo, aún con gélidos veranos e inviernos por igual, es lo mismo. ¿Cómo lo sé? Porque se le nota en los ojos a las bandadas que vuelan hacia allá y vuelven aquí al final: Nadie escapa de donde cree que es su nido, aunque hay quienes lo logran y se sienten con libertad de gobernarse a si mismos, pero no, aún no, aún son dependientes del cielo, de las nubes, de las tormentas, del clima, de todo por igual y del resto de la bandada que dejaron atrás también...
      Me quedaré aquí un rato hasta que el día se vuelva a dormir. Este hotel de mala muerte quizás me siente bien para recargar las pilas, porque eso somos, pilas. ¿Acaso no lo sabían? Bueno, ahora lo saben. Me arrecostaré en la cama. Que hedor tan nauseabundo llega a mis sentidos, pero no únicamente es mi sudor, sino el de la bandada de pilas oxidadas en general...
   
      Hasta mañana.


14 de octubre de 2012

Entre cráneos: En la capital.

      ¡Vaya lugar al cual vine a nacer! Tan descolorido para mí mientras a los demás los maravillan las nuevas pantallas holográficas que colocan en lo alto de las tiendas de segunda…Colores que preferiría poder evitar observar para no vomitar; se te clavan en las pupilas como agujas y te perforan el cráneo causando severos dolores de cabeza durante semanas.
      A donde quiera que transites en este sitio lo verás todo de idéntico tono, no importa el ángulo. Mires a donde mires hallarás personas, mas no humanidad; la humanidad ya dejó de ser hace mucho tiempo atrás, lo que quedan son vestigios de una especie que ya no evoluciona, la ciencia, la tecnología los ha convertido en las mismas máquinas copiosas que manipulan con equivalente ilusión. Hay cosas curiosas aquí claro está, aunque igual de inútiles y vanas, como los nuevos dispositivos móviles con los cuales puedes transmitir emociones.
      Aquí es así. Nada tiene valor, sólo somos baterías y nos reemplazan a voluntad. Los ricos creen ser amos de un mundo que con una sacudida los puede mandar al otro barrio, pero nada pasa. Nada cambia. No me atrevo a acabar con mísera existencia porque aún queda en mi interior un rastro de curiosidad acerca de cómo va a acabar todo, porque el final esta cerca; ese último capítulo que tanto anhelo llegar a leer con mis ojos está tan cerca que hasta en el viento se puede palpar…Y seguiré esperándolo con ansias.