30 de diciembre de 2013

Seguía lleno; tanto el cristal, como él de ella.

Esa noche, limpiando vestigios añejados e inútiles de su habitación para aliviar el insomnio, abrió el armario y halló una vieja colonia de vidrio verde.
Estaba vacía, pero aún despedía algo de su esencia.
Se la llevó lentamente a la nariz esperando que no sucediera lo que temía y así ocurrió.
Cuando la sostuvo de nuevo en su mano su rostro apareció reflejado, pero no el de él:
Sino el de ella.

8 de noviembre de 2013

Me sabes...

Tu me sabes
a café con tamal,
a navidad adelantada;
regalo improvisado
sacado sin pensar de un vitral olvidado;
espontánea,
como llovizna miscelánea
que limpia las
callejuelas sucias 
de mi cara.
Tu me sabes,
me sabes
a tanto y a nada.
Me sabes
a Nochebuena
envuelta en sábanas.

8 de octubre de 2013

Y merecido lo tenemos.

De seguro el lado que vemos de la Luna no es su faz.
Evitando ver los horrores que hay debajo,
se tapó el rostro y nos dio la espalda.
No la culpo.
Yo también prefiero ver las estrellas,
que la cara de los hombres;
éstos que sin serlo,
piensan que lo son.

¿Con qué?


Me haces sentir menos solo,
mas no aspires a más.
No me robes,
no te adueñes de mi,
que con qué me quedo yo,
si tu te vas.

Sólo si quieres.


Y si pudieras quitarme esta máscara
verías el fin del mundo;
el vacío más absoluto,
que si quieres,
te permito llenar.

22 de agosto de 2013

16 de julio de 2013

8 de julio de 2013

Hormiguero.

       Suelo hablar con las hormigas y contarles mis aventuras. Algunas tienen nombre aunque casi nunca las reconozca. Creo que el nombre no importa; ni ellas son sus nombres ni yo soy el mío.
       Tampoco importa si me responden. 
       Ellas ignoran que son hormigas y yo ignoro que soy hombre, total que todos somos parte de la misma tragedia; parte del mismo hormiguero.


5 de julio de 2013

¿Soy el único?

       ¿Soy el único? ¿El único que desearía vivir en medio de un mundo en ruinas? 
       Que el céfiro sople trayendo los quejidos de musas de otro tiempo. Que el silencio sea la compañía restante de un mundo que estaba enfermo. Desintoxicándose con el sabor de las estrellas en medias noches que se estiren como las arrugas de los viejos, es decir, sin saber dónde comienzan o dónde acaban. Bañándose con las lágrimas de un cielo que solloza con serenidad. Donde los hombres acudan a escuchar el repicar de sus corazones como si fueran un templo. 
       Un mundo en ruinas donde no se pretenda reconstruir averno alguno jamás.


7 de mayo de 2013

De barrotes, libertad y venas.


     Recuerdo que compré mi libertad al alto precio de mi cordura.
     Mi nueva cárcel - Que se sale de una para entrar a otra - es la realidad.

     Y de aquí no salgo.

6 de mayo de 2013

Para los demás.

     No hay nada más peligroso que un hombre con una brújula averiada, sin norte. No para él mismo, a él le da igual por dónde sale el sol, total que duerme de día, pero para los demás.


Astros.


Astros.
Fantasmas.
Alejados.
En la oscuridad.
Como yo. 
Ardiendo a fuego lento
en un profundo averno.

Hastiado, mi reflejo
no me mira directo.
Siempre de espaldas.
Envuelto en llamas.
Sin aparente conclusión,
sin saber dónde comenzó
la chispa inicial que 
deshizo todo lo que creí
ser.

A fuego lento.

       No se apaga tu ceniza, persiste ardiendo. Aún se entrevén pretéritos que cocinan tibia mi humanidad. A veces ocupo tu fotografía para rememorar, me falla. Sigo fallando. Borroso lo veo todo ya, como cuando sin parar apenas, entre la lluvia, te veía escapar por delante tomados de la mano riendo y luego, sin pestañar, te arrojabas al vacío dejándome mudo al mundo en ese borde del risco olvido. Siempre me llevaste ventaja en eso del frío y de volar.
       Y yo continúo quemándome girando en la ruleta rusa como premio de consolación.


14 de marzo de 2013

Sekai.

El mundo es frío.
Por lo general lo es.
Despiadado.
Siempre que me levanto lo primero que hago es poner música cual indigente que se echa encima una cobija en medio de la nada.

7 de marzo de 2013

No funciona.


No.

No funciona.
Darle aire boca a boca a los recuerdos:
No les devuelve la vida.
Más bien la quita.

4 de marzo de 2013

Los muertos no hablan.

Los muertos no hablan.
No al menos hasta cae la noche.
El insomnio.
Y los quizás y
los "y si"
se clavan en la almohada.

Los ojos rojos
en la penumbra,
hasta que 
de nuevo vuelve el alba
quemando la mirada
con el "qué me importa"
de la salida del sol.

¡De verdad que por una cabeza
pierdes la tuya!
¡O hasta tres!
¡Grande Gardel!

¡Poneme otra!
¡Cantemos hasta el amanecer!