13 de abril de 2012

Refrescante.


Es abochornante y pálida
la calle a veces,
al igual que mi reflejo
en las vitrinas de cosas
que nunca sentirán.

Aborrezco estas tardes
y sus distancias.
Transido se me dificulta respirar
entre tanta desilusión algún
aroma esperanzador;
esperanzador hasta la 
locura y que refresque
el pecho como el sabor
de su boca
que tiñe de nuevo
mi blanquecina tez
de color...

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